¿Cuándo normalizamos la intranquilidad del paciente como parte del procedimiento?
Actualmente, para un paciente, una punción venosa no es solo un procedimiento clínico. Es un momento de vulnerabilidad, de incertidumbre y, muchas veces, de miedo. Para los familiares que acompañan, cada intento fallido se vive con angustia, frustración e impotencia al ver cómo el dolor se repite y el tratamiento se retrasa.
La evidencia clínica disponible muestra que el acceso venoso periférico sigue siendo un reto importante en la práctica hospitalaria. Diversos análisis reportan que alrededor de 1 de cada 3 intentos de canalización en adultos puede fallar, y que las tasas son aún mayores en población pediátrica, donde los fallos pueden alcanzar entre el 50% y el 60%.
Cada punción fallida no solo duele:
▶️ Aumenta la ansiedad y la desconfianza del paciente, impactando su percepción global de la atención.
▶️ Implica más insumos desperdiciados (catéteres, gasas, apósitos).
▶️ Consume tiempo del personal asistencial y retrasa la administración de medicamentos y tratamientos.
Frente a este escenario, las guías y estudios recientes muestran que los dispositivos de visualización de venas con luz infrarroja (NIR) pueden reducir el tiempo del procedimiento y el número de intentos de canalización, especialmente en pacientes con acceso venoso difícil.
Es decir, ya no estamos hablando de un «lujo tecnológico”, sino de una herramienta de seguridad, eficiencia y experiencia del paciente. Con esta evidencia, se hace claro que no debería considerarse opcional; omitirla implica aceptar más fallos, más dolor y más costos.
💡Aquí es donde un visualizador de venas avanzado, como el NAVI-60, contribuye directamente a mejorar la seguridad y la eficiencia del procedimiento. Generando beneficios clave que lo convierten en una necesidad para las instituciones de hoy, entre ellos:
🔍 Visualización clara y en tiempo real del trayecto venoso, incluso en pacientes complejos (obesos, pediátricos, oncológicos, geriátricos, con antecedentes de múltiples punciones).
🎯 Optimiza el éxito al primer intento gracias a su proyección precisa y a la visualización de profundidad, que apoyan una punción más segura y dirigida.
💸 Menos insumos perdidos por intentos fallidos y menor tiempo de procedimiento, lo que se traduce en eficiencia operativa.
🤝 Contribuye a una experiencia de paciente más humana: menos dolor, menos ansiedad, más confianza en el equipo asistencial.
Por eso, en Nova Medica S.A.S. impulsamos soluciones tecnológicas que responden a los retos reales del sector salud, mejorando la seguridad clínica, la eficiencia operativa y la experiencia del paciente.
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